Parroquia de Morón Nuestra Señora de la Candelaria, Lunes 11 de mayo de 2026.
Misa Votiva al Espíritu Santo.

Muy buenas tardes para todos ustedes. ¿Cómo están?...saben que yo he pasado ya por varias comunidades, he visitado algunos lugares y me he encontrado con una respuesta muy interesante, cuando pregunto: «¿cómo están?», me dicen: «¡bendecidos por el Señor!». Y yo les he preguntado: » ¿pero por qué bendecidos por el Señor?». Y me dicen: «no Padre, porque un católico, un creyente, una persona que tenga fe siempre va a sentir la presencia del Señor, va a sentir que no está abandonado, que Dios siempre camina con nosotros». Y tienen razón y por eso decía: «no, que tenga dolor de cuerpo, que me duela todo, que siempre siento que Dios está conmigo, por eso estoy bendecido por el Señor, bendecida por el Señor». Y yo creo que tiene razón, yo creo que nosotros debemos sentir en nuestra vida la bendición de Dios, sentir que está presente, que nos acompaña siempre y por eso esta tarde yo quiero saber si la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria es una comunidad bendecida por el Señor. Yo quiero saber si ustedes se sienten bendecidos por el Señor, por eso voy a volver a preguntar y si usted se siente bendecido por el Señor, conteste con voz fuerte que nos escuchen de aquí hasta, mejor dicho, hasta Ciego de Ávila, vamos a ver cómo nos responden ustedes. Comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria, ¿cómo están? — ¡Bendecidos por el Señor!—, así que la próxima vez que el Padre Sylwester o el Padre Gerome les pregunte cómo están, ¿cómo le van a responder? — ¡Bendecidos por el Señor!—. Ya sabe Padre Sylwester, ya sabe Padre Gerome lo que tienen que preguntar.



Ya la introducción la hicieron, de quiénes somos nosotros, los visitadores generales acompañados del Padre Provincial, de por qué estamos aquí, nuestro superior en Roma, el Padre Anselmo Ribeiro Ricardo, Padre brasileño, que fue elegido como superior de todos nosotros los que estamos aquí, pues nos delegó, nos asignó, nos nombró a nosotros dos, el Padre Gerome que es de Filipinas y a mí, que ya escucharon, soy de Colombia, para que visitáramos a los co-hermanos que viven, trabajan, que llevan a cabo su misión en Cuba y en México y toda esta semana hemos estado recorriendo las comunidades donde están presentes los misioneros del Verbo Divino y hoy como gesto de fraternidad, como gesto de unidad, de misión compartida, nos hemos reunido todos acá y como ya escucharon, yo soy de Colombia y yo ayer cuando hablaba con una otra comunidad decía, algo que me llamó la atención de los cubanos, del modo en que hablan los cubanos, es que yo no sé, ustedes dirán si es cierto o no es cierto, pero es que ustedes las S, como que no las usan mucho, las S, como que las botan, ¿no?, yo no sé que la S, como que la pierden, ¿no? y yo dije, que curioso, que curioso, porque yo vengo de una ciudad, que se llama Medellín, Colombia, donde las S, que ustedes botan, nosotros las recogemos, cómo le cuesta, cómo le cuesta, cómo hablamos nosotros, ay María, ¿cuál somos?, pues que nosotros somos así, tenemos muchas S cuando hablamos, así hablábamos nosotros, por eso muchas gracias por esas S, que ustedes nos usan y que nosotros podemos usar. Muchas, muchas gracias.
¿Cómo están? ¡Bendecidos por el Señor!

Las lecturas, el Padre Sylwester y el Padre Gerome decidieron celebrar hoy una misa votiva al Espíritu Santo y el Espíritu Santo es muy cercano a la misión del Verbo Divino.
Yo creo que no les han contado esta historia, pero casi, casi, casi que a nosotros no nos llaman misioneros del Verbo Divino, sino misioneros del Espíritu Santo, porque nuestro fundador era un devoto profundo del Espíritu Santo y él quería, él quería que nosotros lleváramos ese nombre, pero como dicen por ahí, ¿dónde manda capitán? No manda marinero, ¿no? O soldado, dicen ustedes, ¿no? Pues, nuestro santo Papa en ese tiempo decidió que no se podía y por eso llevamos el nombre Misioneros del Verbo Divino, pero el santo fundador, no contento, fundó otra congregación religiosa que se llama Siervas del Espíritu Santo, por eso agradecemos a los Padres de este lugar por permitirnos celebrar con ustedes esta misa votiva, esta misa que nos recuerda la esencia y el acompañamiento del Espíritu Santo.

Yo en el proceso de formación, tuve un maestro de novicios, nosotros todos pasamos por una etapa que se llama noviciado, y en esa etapa de noviciado yo tuve un maestro de novicios, que siempre nos repetía a nosotros la palabra memoria histórica, ¿ah? Memoria histórica, pero memoria histórica no es recordar el cumpleaños de alguien, ¿ustedes saben cuándo es el cumpleaños del padre Sylwester? El 7 de octubre, 7 de octubre, ¿y el padre Gerome? El 14 de julio, ah sí, recuerda, pero eso no es la memoria histórica, no es recordar anécdotas, no es recordar hechos, ¿saben cómo definía ahí la memoria histórica? La definía de la siguiente manera, la escribí: “La capacidad espiritual de no olvidar como Dios ha actuado en nuestra propia historia”, la capacidad espiritual de no olvidar como Dios ha actuado en nuestra historia, eso se llama tener memoria histórica, desde la infancia hasta la edad adulta recordar que nunca Dios nos ha abandonado, que en las horas de tristeza, de dolor, de sufrimiento, pero también en las horas de alegría, cuando nació un bebé, cuando nos casamos o cuando tuvimos oportunidad de celebrar cosas buenas, pero también en épocas malas, Dios siempre ha estado presente, eso se llama memoria histórica y el Espíritu Santo, del cual estamos celebrando hoy, nos recuerda siempre, eso nos invita a que nosotros aquí en Morón, como en Polonia, como en Filipinas, como en Indonesia, como en Colombia, como en Tongo, como en Eslovaquia, como en qué país me olvido, creo que ya los dije todos, que todos tengamos memoria histórica, que Dios nunca nos abandona, eso es una tarea del Espíritu Santo y es también la tarea de los Misioneros del Verbo Divino, desde que nos mandó el Padre y hoy Santo, San Arnoldo Jansen, el quiso que nosotros fuéramos a anunciar al Verbo Divino, a la Palabra Divina, para recordar a cada comunidad donde estamos presentes, que Dios no abandona, que Dios actúa, que nosotros tenemos que vivir esa presencia, verla, sentirla y esa es la primera tarea del Espíritu Santo, que ayudarnos a mantener siempre viva la presencia de Dios en nuestra vida, a tener la memoria histórica presente, misión también de los Misioneros del Verbo Divino, pero no solo de ellos, también misión de cada uno de nosotros, en las familias, con los hijos, con los que vivimos, compartimos la vida, tener siempre esa capacidad de decirle, Dios no te abandona, el Espíritu Santo nos recuerda que Dios siempre está presente, pero al llevar toda esa misión.
La primera lectura nos recuerda algo muy bonito, la comunidad cristiana, la iglesia primitiva, tenía sus tensiones, era una comunidad como una comunidad de humanos, que estaba viviendo tensiones, diferencias, había discusiones, y sin embargo, al final, dicen una frase, que debería estar escrita en todas las iglesias parroquiales, en las casas curales, en las comunidades del Verbo Divino, en todo el trabajo que hacemos con ustedes, o compartimos juntos, dicen esta frase, pongan en posibilidad una frase: “Hemos decidido, el Espíritu Santo, y nosotros…” esto, si, me entienden, hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros hacer esto, no dicen, nosotros hemos decidido, o nosotros vamos a hacer esto, o yo voy a hacer esto, que dicen, hemos decidido, el Espíritu Santo, y nosotros, así, que en esta misión, que hace el Provincial del Verbo Divino, compartida con ustedes, en todas las actividades que se hacen en la parroquia, junto a las religiosas que están aquí presentes, al menos en las Agustinas Recoletas, no sé si hay otra comunidad religiosa, esa misión se hace compartida, esa misión se hace diciendo, el Espíritu Santo y nosotros, es dejar actuar a Dios en la comunidad, es dejar actuar el Espíritu Santo para que las decisiones, para que los programas puedan seguir adelante, esa es la misión verdadera de los misioneros del Verbo Divino en Cuba, es una misión que no se hace, que no hacen solos, se hace junto con el Espíritu Santo, y se hace junto al pueblo, con todos los religiosos, los laicos, y todos los que caminan con nosotros, en esta comunidad parroquial, o en las otras áreas donde estamos presentes, hemos decidido, ¿quién? El Espíritu Santo y nosotros, misión compartida, misión que se hace juntos, no es decisión mía, no es decisión de mi vicario, ni yo, es una decisión que juntos, con la ayuda del Espíritu Santo tomamos, para caminar juntos y reconocer la presencia de Dios en la comunidad, y en la vida del misionero del Verbo Divino, y en la vida eclesial de toda la Iglesia en Cuba. Por eso les digo, que en la misión, uno dice muchas veces, en mi tierra, ah Padrecito, haga usted que usted es el Padre, usted haga todo como Padre, usted es el que sabe, ustedes son ellos por nosotros, ustedes actúan por nosotros, ustedes son los que saben, no.
El Espíritu Santo nos enseña que la misión no es propiedad de los misioneros, la misión es compartida, la misión es conjunta, la misión es de ustedes y también de nosotros, para que al final podamos decir, ¿qué podemos decir? Hemos decidido, ¿quién? El Espíritu Santo y nosotros. Esa es una marca, un sello de que la misión está avanzando según el plan de Dios, cuando ustedes y nosotros aceptamos que la misión es misión de Dios, y es un proyecto conjunto donde el Espíritu Santo actúa. Pero el Espíritu Santo hace otra cosa muy importante en la vida de la comunidad parroquial, en la vida de los misioneros del Verbo Divino, y es, lo escuchamos en el Salmo.
¿Quién se acuerda cómo decía el Salmo? A ver, ¿cómo decía el Salmo? Envía, Señor, tu Espíritu y renueva la faz de la tierra. Vamos a repetir, envía, Señor, tu Espíritu y renueva la faz de la tierra. ¿Sabe cómo lo pondría yo si ustedes me dan permiso? No, porque yo soy colombiano, y no he hecho tierra, pero si ustedes me dan permiso, podríamos decir así: “Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la misión en Cuba”. ¿Qué les parece? ¿Les parece bien? ¿Les parece bien? ¿Les parece bien? Estoy tragando la S, a ver si aprendo a hablar como los cubanos, ¿no? Vamos a repetirla, entonces, para que se nos quede. El Salmo es muy bonito, y nos invita a eso.
Voy a repetir, y después repiten ustedes. Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la misión en Cuba. ¿Vamos a repetir? Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la misión en Cuba.
Porque yo no soy nadie para decirlo, llevo tres días, cuatro días en Cuba, pero sí sabemos que nuestra vida, nuestra fe, nuestra esperanza necesita ser renovada. Con todo lo que estamos viviendo, con toda la situación, con todo lo que está pasando, sin mencionar en detalles, ¿qué tenemos que decir? Señor, envía tu Espíritu a la misión de Cuba, para que los misioneros del Verbo Divino y las comunidades a las que sirven, ustedes renueven sus fuerzas cuando aparecen que se flaquean en estos momentos duros. Señor, envía tu Espíritu para que las comunidades parroquiales, especialmente la de Nuestra Señora de la Candelaria, la del Padre Sylwester, la del Padre Gerome, puedan generar creatividad pastoral, de que puedan compartir juntos, pensar en el bien de la comunidad.
Señor, renueva la misión en Cuba, renueva las fuerzas de los misioneros del Verbo Divino, para que aumente, crezca la capacidad de acompañarlos a ustedes, pero que también aumente usted la capacidad de estar juntos y de acompañar a los misioneros, porque el acompañamiento no se hace de aquí para allá, ni de allá para acá, el acompañamiento se hace juntos. Renueva, Señor, esa fe. Señor, renueva nuestra esperanza, cuando vemos que ya no hay esperanza, renueva nuestra esperanza.
Y, Señor, envía tu Espíritu para que nuestra misión siga siendo tu misión, en comunión con los religiosos, con los laicos y los misioneros del Verbo Divino que están aquí presentes. Y el Evangelio, ya voy a terminar.
¿Cómo están? ¡Bendecidos por el Señor! Ya no tienen la misma energía. ¿Cómo están? ¡Bendecidos por el Señor! ¡Padre, eso está muy largo, padre! ¡Acá voy yo! Ya voy a terminar, ya voy a terminar. El Evangelio nos manda de algo muy bonito, y es que dice Jesús, el Padre y yo vendremos a cada uno de ustedes y haremos una morada. El Espíritu es el que hace una morada y nos hace misioneros.

Y cuando hablo de misioneros, no solo hablo de misioneros que han venido lejos, que han dejado sus culturas, que han dejado sus familias, que han dejado todo lo que han tenido en su vida y lo han dado y han entregado todo para venir a estar aquí, presentes con ustedes, acompañando, construyendo comunidad, decidiendo junto al Espíritu. Y cuando Jesús dice, venimos a hacer morada, a hacer morada, nos hace misioneros a los del Verbo Divino, a las Agustinas Recoletas, a las Siervas del Espíritu Santo, pero también a cada uno de ustedes. Cuando Dios visita, no es un Dios que pasa y se va.
Cuando Dios visita, es como quien viene y se queda, como alguien que quiere hacer un pacto con nosotros. Y esa es nuestra tarea misionera, dejar que Dios haga, ponga su morada en medio de nosotros. Esta tarea conjunta de ustedes, de nosotros los misioneros del Verbo Divino, que esa misión tome raíz, que Dios haga su morada entre nosotros.
La misión no es pasar, la misión no es, la misión es permanecer. Yo no sé si ya ellos les han contado que en Cuba nosotros llevamos una presencia de más de 40 años. Los misioneros del Verbo Divino toman la decisión de hacer presencia, de permanecer y hacer morada para hacer presente el Verbo Divino, hacer presente la Palabra de Dios.
¿Y cuál es la respuesta de la comunidad? La respuesta de ustedes es compartir la fe, compartir su esperanza, a compartir en el diálogo. Y esto es lo esencial, que juntos permitamos que Dios haga su morada en la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria, haga su morada en el pueblo de Morón y en todo el pueblo cubano. Un solo proyecto, un solo espíritu, una sola visión.

La misión nuestra es de un nosotros, que queremos que sea un nosotros acompañado de ese espíritu que nos está formando, que ojalá esa misión compartida la vivamos cada día, no como ayudantes, no como espectadores, sino que juntos con los misioneros del Verbo Divino, ser protagonistas de la presencia de Dios a través de su Espíritu Santo. Así sea.
¿Cómo están? ¡Bendecidos por el Señor.

