NOTICIAS DESDE FILIPINAS: FRT. JONATTAN PLASCENCIA SVD

UN HERMANO MISIONERO MEXICANO EN FILIPINAS

 

Hace algunos meses, nuestro hermano Jonattan Plascencia SVD, partió a Filipinas para iniciar una nueva etapa en su formación y en su vocación de hermano y misionero. Hoy nos ha llegado a la oficina de comunicaciones, una agradable carta donde Jonattan nos comparte su experiencia en Filipinas, a unos meses de haber llegado a esas tierras. 

También, Ftr. Jonattan con motivo del Adviento nos comparte un emotivo mensaje.

Agradecemos desde ya tu apoyo, cariño y oración para con nuestros misioneros mexicanos al servicio del Evangelio en otros lugares del mundo. 

¡Hola a todos y todas! Les saludo con alegría desde las hermosas y calurosas islas Filipinas, en el pleno sureste asiático

Hace ya siete meses que llegué a este gran país. Vivo en la ciudad de Cebú, que está situada en la isla de Cebú (una de las más de 7,000 islas que componen al país), en la región de Visayas Central. Actualmente estoy estudiando el inglés, ya que junto al filipino (tagalog) son los idiomas oficiales del país, pero en esta región donde vivo se habla además una lengua llamada cebuano.

En mi comunidad religiosa somos 5 Hermanos, 4 sacerdotes y 29 jóvenes aspirantes a la vida religiosa-misionera en la SVD. La comunidad está ubicada dentro de la University of San Carlos – Talamban Campus, y tiene como patrón a nuestro santo misionero en China: San José Freinademetz.

Mi día a día como estudiante está distribuido de la siguiente manera: todas las mañanas nos reunimos en nuestra capilla para orar y celebrar juntos la Eucaristía, después desayunamos y cada uno se prepara para sus actividades. En mi caso, después de desayunar me preparo para tomar el jeepney (autobús) e ir a la universidad. Durante la mañana atiendo las clases y, después de comer, regreso a casa. El resto de la tarde lo dedico a realizar mis tareas de la escuela y estudiar, profundizando y practicando sobre todo aquellos temas que me fueron complicados durante la clase. Después, salgo a caminar por los barangays (barrios) vecinos, a degustar la rica y variada comida callejera y, aprender un poco más de cebuano en la calle. Regreso a casa minutos antes de cenar.

Durante este tiempo de inculturación y adaptación en el país, he vivido de todo un poco. La adaptación no es solo al clima y al idioma, sino también a las tradiciones, las culturas, los valores.  Los fines de semana tengo la disponibilidad para ir a las afueras de Cebú o, algunas veces, cruzar el océnano e ir a otra isla para seguir conociendo este hermoso país, la riqueza de sus culturas y a su gente. Por supuesto, así como he gozado y reído, también he tenido momentos y circunstancias difíciles, de miedo, de no saber qué hacer. Esto es también el gozo de ser misionero. Sin embargo, he sentido y visto la presencia de Dios en la vida y proximidad de tantas personas que ha puesto en mi camino.

Un aspecto que me ha ayudado a superar esos momentos, es el darme cuenta que un misionero no tiene que cambiar la misión, el lugar, las costumbres, sino todo anterior tiene que transformar al misionero. El no ser resistente, por mucho que a veces cueste, sino ir poco a poco abrazando, aceptando e integrando.

Como podrás intuir, es difícil el poder narrar todo lo vivido durante estos meses en unas pocas líneas, pero sí me gustaría hacerte saber que estoy muy agradecido con todo lo vivido hasta el día de hoy. Estoy muy contento con nuestro Creador por mi vocación misionera y religiosa, especialmente como Hermano verbita. También, me sigo preparando para el próximo año inscribirme a la universidad y seguirme formando para darme más como persona y profesional.

Ahora bien, me gustaría compartirte un pequeño mensaje para este tiempo litúrgico que estamos iniciando, de manera que juntos podamos iniciar este apasionante camino de preparción. Como sabemos, el próximo domingo 27 de noviembre estaremos comenzando un nuevo ciclo de vida en la Iglesia: el Adviento.

La oración por excelencia en este tiempo es: “¡Ven Señor, no tardes!”, y es una lindísima expresión, es la razón de la alegría y la esperanza propia del Adviento. Claro que este tiempo de reflexión tiene que llevarnos más a nuestro interior y preguntarnos: “¿cómo viene este Emmanuel?”, debido a las circunstancias históricas personales y de nuestro entorno, podemos seguir en un constante “vivir indignados”, y “vivir en desaliento”, así pues, “¿en qué sentido podemos afirmar que viene a nuestras vidas?”…

Cada año, la Iglesia nos posibilita este tiempo para prepararnos a un nuevo ciclo en nuestra vida personal y como comunidad cristiana. Y, clamamos: “¡Ven, Señor!”, pero también sería fantástico que estas cuatro semanas nos ayuden a vivir convictos y decir desde dentro: “¡Ven, Señor, PERO TAMBIÉN YO VOY a Ti!”. O, esperar el nacimiento de Jesús en nuestras vidas, pero también DECIDIR NACER CON ÉL. Decidir nacer a sus valores, a su modo de vivir, nacer con Él y caminar juntos como amigos íntimos… ¡nosotros también queremos nacer Contigo!

Que San Arnoldo Janssen, un hombre cuyo corazón estuvo en Adviento perpetuo, nos acompañe en esta jornada de introspección y preparación interior.

Te deseo lo mejor para ti y tus seres queridos. Que tengas un apasionante y fructífero Adviento. Que la espera del Emmanuel llene de sentido tu vida.

Con cariño,

Hno. Jonattan Plascencia, SVD

SVD Philippines Southern Province

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